La vaselina es un producto formulado como pasta o pomada para uso tópico, tal y como indica la Clínica Universidad de Navarra. Posee propiedades lubricantes, protectoras de la piel y emolientes (ablanda las zonas resecas de la piel).

Su descubrimiento y posterior utilización para múltiples y muy diversos usos data de 1859.

Es año, Robert Chesebrough, buscaba una forma de que su negocio no fuese a la quiebra. En esa época el petróleo estaba en auge y era mucho más barato que el queroseno, material en el que Chesebrough basaba su negocio.

Con la intención de dar un giro a su oficio, el joven químico viajó a Pennsylvania, cuna del hallazgo del Oro Negro. Allí, fruto de su curiosidad científica, se vio atraído por un residuo pastoso, que se adhería a las perforadoras e incluso llegaba a paralizarlas y que, según comentaban los obreros, aplicándolo a una herida o quemadura, aceleraba el proceso de curación.

Chesebrough pasó meses experimentando y siendo su propio conejillo de Indias y creó la “Gelatina de Petróleo”. En 1870 empezó a fabricar y comercializar su “Vaselina Petroleum Jelly”. Había conseguido transformar un producto de desecho, molesto y pegajoso, en una industria próspera y, posteriormente, multimillonaria.

En la actualidad, la vaselina sigue siendo un producto muy utilizado. Seguramente conocéis muchos usos que se le aplican, pero aún así os mencionamos a continuación algunos de los más curiosos que hemos ido recopilando. Seguro que alguno os resulta curioso y podéis empezar a usarlo a partir de ahora:

  • Alargar la duración del aroma del perfume: si vuestro perfume favorito no dura lo suficiente, basta con añadir un poco de vaselina en los puntos de pulso (muñecas y cuello) y aplicar después el perfume. De esta forma conseguiremos que el aroma no desaparezca tan rápidamente.
  • Suavizar las manos agrietadas: si a pesar de aplicar crema hidratante con frecuencia, las manos siguen estando agrietadas, aplicad una cantidad generosa en las manos antes de ir a dormir; conseguiremos una piel suave y tersa por la mañana.
  • Manicura perfecta: si aplicamos un poco de vaselina a lo largo de la base y los lados de las uñas, evitaremos que el esmalte se corra sobre las cutículas. Después bastará con limpiar la vaselina y con ella, el esmalte sobrante. Fácil, sencillo, y limpio.
  • Alisar las cejas: si tenemos las cejas rizadas o rebeldes, y queremos conseguir un aspecto más liso, el método más sencillo es frotar un poco de vaselina sobre ellas, consiguiendo así dominarlas por completo.
  • Teñirse el pelo sin riesgos: para evitar que el tinte “invada” nuestra frente, basta con aplicar un poco de vaselina a lo largo del límite del cabello. De esta forma, si se escurre el tinte, la vaselina actuará de barrera.
  • Sanar la piel quemada por el viento: la aplicación de vaselina en la zona afectada alivia el dolor, calma la piel y ayuda a curar antes.
  • Prevenir rozaduras de pañal: podemos aplicar una capa protectora de vaselina en la piel y así evitamos escoceduras en la zona del pañal de los bebés.
  • No más lágrimas por culpa del champú: si frotamos una generosa cantidad de vaselina sobre las cejas, conseguimos un escudo protector qu impide que el champú entre en los ojos.

Estos son algunos de los usos que le podemos dar a la vaselina, pero existen muchos más que ya os comentaremos en posteriores entradas.

Has usado alguno de estos trucos? Conoces más? Cuéntanoslo!!